¿En qué mes se paga solo?
Mueve los valores de tu operativa y mira dónde se cruzan las dos líneas. A partir de ese punto, el software deja de ser un gasto.
El cálculo estima los minutos que el personal deja de caminar por cada mesa —cantar la comanda en barra y volver a la caja a cobrar—, los pasa a horas y los multiplica por tu coste hora.
De dónde sale el ahorro
De dos viajes que dejan de hacerse por cada mesa: cantar la comanda en barra y volver a la caja central a cobrar. Con el TPV en el bolsillo, los dos se hacen desde la mesa. A eso se suma el tiempo de gestión diaria que ya no se lleva en papel.
Qué no cuenta
El cálculo es deliberadamente conservador: solo cuenta horas de personal. No suma la facturación extra por rotar mesas más rápido, ni los fiados que dejan de perderse, ni las comisiones de plataformas de delivery que te ahorras con canal propio.
¿Los números te cuadran?
Míralo funcionando antes de decidir nada.
