Qamarera OS
Diagnóstico operativo

El coste oculto de los viajes a barra y la libreta

Ninguna de estas fugas aparece en la cuenta de resultados con su nombre. Se reparten entre «gastos de personal» y «mermas», y por eso cuesta tanto verlas.

Cuello de botella

La pérdida por caminar

Un restaurante pierde facturación por el tiempo físico que el personal camina para cantar comandas o cobrar en la caja central. No es una métrica que aparezca en ningún informe, pero se nota en cuántas veces rota una mesa al mediodía.

Con caja fija~12 min
Con TPV móvil~3 min

Tiempo por comanda, de cantarla en barra a enviarla desde el bolsillo. Multiplícalo por las mesas de un servicio.

Por dónde se escapa el dinero

Cuatro fugas que comparten causa: información que vive en papel, en la cabeza de alguien o en una libreta, en vez de en un sistema.

El tiempo de caminar

Por cada mesa hay dos viajes que no aportan nada: ir a cantar la comanda y volver a la caja a cobrar. En hora punta, ese ir y venir es lo que hace que una mesa tarde en rotar.

La libreta de fiados

Un vale escrito a mano que se moja, se traspapela o no se entiende a fin de mes. Cada vale perdido es una comida servida y no cobrada, y nadie sabe cuántos son hasta que toca facturar.

La comanda mal cantada

Un plato que sale sin la modificación que pidió el cliente vuelve a cocina. Se pierde el plato, se pierde el tiempo de prepararlo dos veces y se pierde al cliente.

La carta desactualizada

Cambias un precio y las cartas impresas se quedan viejas. Se acaba un plato y el camarero tiene que avisar mesa por mesa.

Ninguna se arregla con más personal

Contratar a otro camarero reparte los viajes, pero no los elimina. La libreta sigue siendo una libreta y la comanda se sigue cantando de viva voz. Lo que cambia el resultado es quitar los viajes de en medio: que el pedido entre desde la mesa, que llegue solo a cocina y que el cobro se haga donde está el cliente.

¿Cuánto es eso en tu local?

El simulador lo calcula con tus cubiertos y tu coste hora.

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